Amenaza para los cítricos, la araña roja se acerca

Con el aumento de las temperaturas llegan las plagas adaptadas a condiciones áridas, cuyo efecto se ve reforzado con el calentamiento global que ha producido cambios en el metabolismo de los insectos, favoreciendo su reproducción, una mayor agresividad y resistencia. Es el caso de la araña roja o Tretranichus Urticae, especie altamente adaptadasa condiciones de altas temperaturas y bajas humedades, cuya incidencia en cítricos se ha visto que está aumentando con el paso de los años, especialmente en clementino y el limonero. El periodo de presencia de esta plaga suele oscilar desde mayo hasta noviembre.

Características

La araña roja es una de las muchas variantes de ácaros que se alimentan de plantas en ambientes secos y cálidos. Es muy pequeña, 0´5 mm en su etapa adulta, por lo que a simple vista la vemos como unos pequeños puntos rojos en las hojas o en los tallos. Vive generalmente agrupada en colonias en el envés de las hojas. Produce hilos que le sirven como refugio y protección frente a condiciones desfavorables, de ahí su nombre de araña cuando se trata de un ácaro no un arácnido.

Síntomas y daños

Se alimentan de las hojas, de sus contenidos celulares, causando decoloración y desecación que se suele manifestar en forma de machas amarillentas y/o abombamientos en el haz. Esto puede desembocar en defoliaciones, especialmente en verano. La consecuencia final es que produce un aumento de la vulnerabilidad de la planta frente ataques de patógenos, pudiendo llegar finalmente a producir la muerte.

También se alimenta de los frutos provocando la aparición de manchas oscuras por su superficie. Si el ataque llega a ser fuerte, el fruto aparece de color gris.

Control

Para su control es importante aumentar los mecanismos de defensa naturales de la planta y mantenerla en buen estado nutricional, asegurando un correcto crecimiento y desarrollo, mejorando así la resistencia frente al ataque de plagas.

Xylella fastidiosa, la bacteria que amenaza los olivos

Xylella fastidiosa es una bacteria que se desarrolla de manera óptima de 26 a 28 ºC. Olivos y almendros han sido históricamente los más afectados, desde que hiciese su aparición esta en 2013 en el sur de Italia, afectando a multitud de olivos centenarios.

Se localiza en el xilema, donde se multiplica hasta obstruir el flujo de savia bruta, lo cual provoca síntomas similares a los de escasez de agua y nutrientes.  El crecimiento sistémico de Xylella fastidiosa en los tejidos del xilema de las plantas afectadas, favorece que se propague la enfermedad a través del material de plantación o injerto.

¿Qué sabemos de ella?

  • Se trata de una cepa muy virulenta.
  • Tiene muchos huéspedes asintomáticos, es decir, plantas donde se aloja, pero que no muestran síntomas, como especies silvestres y ornamentales, lo cual dificulta su detección y control. Recientemente la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), en las últimas investigaciones llevadas a cabo se han identificado hasta 37 nuevas especies de plantas hospedadoras de Xylella fastidiosa, ascendiendo la lista total a 595. Entre estas nuevas especies hospedadoras se encuentran plantas ornamentales comunes, silvestres y comerciales, como es el caso de erigeron (Erigeron sp.), Helichrysum stoechas, pistacho (Pistacia vera) y caqui (Diospyros kaki).
  • Necesita de un vector, es decir, un insecto extrae de la planta infectada el patógeno y lo transporta a la planta sana, infectándola.
  • Se adapta a climas templados.
  • Actualmente, no existe ningún tratamiento terapéutico eficaz que permita curar las plantas una vez infectadas en condiciones de campo.

Nuevas investigaciones

La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha publicado recientemente un estudio sobre el impacto de Xylella, el cual concluye que si no se trabaja inmediatamente para minimizar la propagación de la enfermedad e implementar medidas de adaptación, las pérdidas económicas pueden llegar a los miles de millones de euros y provocar un descenso de la producción de hasta 50% del olivar en los próximos cincuenta años, siendo España uno de los lugares más afectados por sus condiciones climatológicas. Puedes consultar el artículo completo aquí.

En España un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba en colaboración con la empresa Galpagro, ya están inmersas en el proyecto LIFE Resilience, cuyo objetivo es desarrollar ecosistemas resilientes en cultivos leñosos que sean resistentes a una a esta bacteria, a través de prácticas sostenibles.

Entre las líneas de mejora en las que están trabajando destacan:

  • Inclusión de cubiertas vegetales que atraigan fauna que controle al insecto vector, a la vez que aumenta la biodiversidad.
  • Se analizan estrategias de riego deficitario y disminución de la huella de carbono buscando olivares menos extractivos y más sostenibles.
  • Mejora genética del olivo a través de la creación de nuevas variedades resistentes. Para ello se están cruzando variedades cuya resistencia se ha comprobado en Italia, junto con otras variedades con buenas características agronómicas para conseguir una mejora de las primeras en cuanto a rendimiento y productividad.

Para más información puedes consultar la web del Ministerio de Agricultura, pinchando aquí.