Thrips, un pequeño gran peligro

El incremento de las temperaturas en verano hace que aumente la presencia de Thrips, y más concretamente de la especie Frankliniella occidentalis, unos insectos muy pequeños que se alimentan de plantas y además son portadores de virus. La presencia de estos insectos comienza en primavera y se prolonga hasta final del otoño.

Características

Los Thrips son insectos chupadores de 1-3 mm, con dos pares de alas estrechas con flecos, que les permiten arrastrase por el viento a grandes distancias.

F.occidentalis es un thrip muy polífago y adaptado a condiciones climáticas diversas. Mide 1mm aproximadamente, y es de color amarillo claro en verano y oscuro en invierno. Insertan sus huevos (blanquecinos con forma de riñón) dentro del tejido vegetal en hojas, brácteas, etc. Las larvas son las que verdaderamente producen el daño y las ninfas evolucionan a nuevos adultos en el suelo.

Su ciclo de vida depende de la temperatura, poseen una gran rapidez de desarrollo, de tal forma que a una temperatura de 25º C, el tiempo transcurrido en completar un ciclo es de 2 semanas aproximadamente, alcanzando su máximo desarrollo a 30 ºC y disminuyendo a la mitad en torno a los 18º C.

¿Cómo detectamos su presencia?

La principal forma de detectar la presencia de thrips es su búsqueda en los botones florales o encontrar manchas plateadas en las hojas producidas por la succión de este insecto vaciando las células que posteriormente se llenan de aire, dándole ese aspecto plateado tan característico.

Los frutos recién cuajados también pueden sufrir daños producidos por las ninfas, sobre los cuáles también aparecen las típicas manchas plateadas.

Transmisor de virus

Uno de los virus que más frecuentemente transmite es el denominado “Virus del bronceado del tomate”, que a pesar de su nombre no solo ataca a este cultivo, encontrándose también en otros como pimiento, lechuga, col, berenjena, fresa, etc. El virus lo adquieren las larvas de Trips, siendo posteriormente transmitido por el adulto.

Los síntomas se muestran en las hojas apicales, sobre las que aparecen manchas redondeadas cloróticas, que se vuelven de color bronceado y se necrosan. En el brote puede llegar a producir arrepollamiento y disminución del crecimiento de la planta que si es joven puede llegar a morir. Si la infección se produce antes de la floración no se llegan a formar frutos y si ya están formados se produce una reducción de su tamaño, áreas de color claro o amarillo o incluso manchas circulares en relieve.

Si tienes problemas de Thrips en tu cultivo o quieres prevenirlo, ponte en contacto con nuestros técnicos y juntos buscaremos la mejor solución.

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